Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en la Dalia cumple 25 años de erección canónica

La parroquia Nuestra Señora de Lourdes en “La Dalia”, dio gracias a Dios por el 25 aniversario de su erección canónica el jueves 31 de octubre, mediante la celebración de la santa Misa que presidió monseñor Rolando Alvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, acompañado por sacerdotes de diversas parroquias, algunos de ellos que han ejercido su ministerio en ese lugar.

Al iniciar la celebración monseñor Alvarez, recordó a quienes han sido parte de estos años de evangelización en las más de 30 comunidades rurales y la sede: Sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos por quienes ofreció la celebración.

En la homilía se refirió al inicio del texto del Evangelio del día dónde los fariseos le dicen al Señor que muchos buscan matarlo, el Señor ante esto no se fue, más bien responde a los fariseos y a Herodes de forma clara y rotunda: “Vayan a decirle a ese zorro que yo expulsaré demonios hoy, mañana y siempre”, por tanto cuando los poderes injustos se contraponen Jesús responde y auxilia a su pueblo, cuando el poder religioso sintió que Jesús era un riesgo, un peligro para ellos porque Jesús anuncia una nueva alianza, cuando otros poderes se vienen contra él Jesús responde de forma directa y rotunda: “Sepulcros blanqueados, raza de víboras”, el Señor responde ante todo tipo de injusticias y el Señor muere en la Cruz no por la voluntad de los poderosos sino por la voluntad del Padre, por nuestra salvación.

“El Señor muere y asegura que va expulsar demonios hoy, mañana y pasado mañana, estos son los tres días que estará en el sepulcro, muere porque nos ama, porque ama a su pueblo, un amor que lo llevó al extremo también sin titubear en dar la vida por nosotros, y este amor del Señor se refleja en el Evangelio que hemos escuchado cuando al final Jesús llendo a Jerusalén se lamenta por ella, llora por ella diciendo: ‘Jesusalén, Jerusalén cuántas veces quise arroyarte, como arroya las gallinas a sus polluelos’. Es el amor de Jesús que quiere arroyarnos, por eso debemos pedir al Señor nuestra conversión y nuestra santidad, no tenerle miedo a la conversión y a la santidad, cuando no tenemos miedo el Señor nos convierte y más temprano que tarde estamos en el camino de la santidad”.

“Esta Nicaragua que todos anhelamos, que todos deseamos construir, que en la mesa nos sentemos todos donde el pobre, el campesino ocupe el lugar principal, el lugar central, donde los campesinos vayan sintiendo en su vida familiar, en sus casas como el dinero se distribuye equitativamente y que no quede en las manos de unos pocos, esa Nicaragua donde el pobre, el campesino vayan diciendo: Vamos mejorando, siento que vamos mejorando porque en mí casa vivimos dignamente, porque trabajamos y vemos el fruto del trabajo, debemos construir esa Nicaragua donde ya no se nos muera gente de neumonía, debemos construir una Nicaragua donde el papá, la mamá de una niña con dengue no digan que le dan líquido no correspondiente, una Nicaragua equitativa que empieza en el corazón, no creamos que ese país empieza fuera, empieza en la conversión nuestra, cuando queramos transformar un país todo empieza por transformar el corazón, aún las estructuras más cerradas se hacen injustas desde el corazón. Un país lo formamos juntos desde la conversión del corazón, si el corazón está convertido se refleja en el país, se refleja en la estructura, cuando hay un país convertido hay transparencia y desde ahí se refleja en el corazón”.

“Un hombre y una mujer convertido será justo y transparente como decía la primera lectura de este día que nos invita a entrar en el camino de la conversión, insistir más en el camino de la conversión y así tener la Nicaragua que todos anhelamos y soñamos. Así sea”. Concluyó.

Manuel Antonio Obando Cortedano

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