NICARAGUA: Los obispos Báez y Álvarez claman por la dignidad de los trabajadores nicaragüenses

POR: Israel González Espinoza/RELIGION DIGITAL).- MANAGUA 03.05.2017    La Iglesia nicaragüense a través de los obispos Silvio José Báez Ortega (carmelita auxiliar de Managua) y Rolando Álvarez Lagos (ordinario de Matagalpa) pusieron nuevamente el dedo en la llaga sobre los graves problemas sociales que agobian al país centroamericano en materia laboral durante las misas respectivas que celebraron en sus respectivas Diócesis con ocasión del día de San José Obrero, patrono de los trabajadores. Los jerarcas católicos clamaron por la sangría humana que representa los miles de nicaragüenses que tienen que salir del país debido a la falta de un empleo formal y cobertura de seguridad social para los trabajadores y sus familias.

En una atiborrada parroquia de San José Obrero, en la zona popular de clase trabajadora de Managua, el obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio José Báez enfatizó que otro de los grandes males que opacaba la celebración del día del Trabajador es que desde el Estado nicaragüense obliga a los empleados públicos a “carnetizarse” (adquirir membresía de militante político) y participar en actos político-partidistas del partido de gobierno Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Dicha práctica se ha hecho habitual desde el retorno de la presidencia de Daniel Ortega al sillón presidencial en enero de 2007.

Nadie debe ser ni sentirse usado, oprimido, chantajeado o explotado por otros en el trabajo. No se puede aceptar que otras personas, el capital, el Estado o la compañía laboral en la que se trabaja se coloquen por encima de las personas (…). El Estado, por ejemplo, no debería obligar a ningún trabajador de sus instituciones a participar en actos políticos partidarios con la amenaza de perder el trabajo si no van. Ese trabajo no es digno ni libre”, manifestó el Obispo Báez. Monseñor Báez también manifestó en la homilía que es necesario y urgente garantizar que cada nicaragüense en edad apta para trabajar sea capaz de obtener un empleo con salario justo y bien remunerado, y también expresó que era necesario que la seguridad social llegara a todos los trabajadores sin distinciones.

Según el jerarca católico, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) debe ser “saneado”, y manejado con eficiencia, ya que es una institución pública que pertenece a la clase trabajadora del país y no al Estado. Cabe señalar que entre los nicaragüenses el INSS es visto como una especie de “caja chica” de los gobiernos de turno, cuyos recursos son manejados de modo antojadizo por parte del Ejecutivo, y que según investigaciones periodísticas recientes posee un déficit global de 228,6 millones de córdobas. Desde el sector privado, aglutinado en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) se ha reiterado que el empresariado no seguirá dando un centavo más para salvar a dicha institución.

“Al mismo tiempo para asegurar la libertad en el trabajo el trabajador debe gozar de sus prestaciones laborales y pensiones de vejez como corresponde a la ley. Para esto último es importante que en nuestra sociedad el trabajo sea regularizado y el INSS sea saneado y manejado honestamente como institución que pertenece a los trabajadores y no al Estado”, manifestó el obispo Báez.

Al mismo tiempo, Monseñor Báez defendió que la clase trabajadora se vea así misma como una fuerza social capaz de empujar grandes cambios sociales, siempre y cuando el sindicalismo sea independiente y crítico del Estado y el gran capital. Echando mano del magisterio del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium manifestó que el trabajo debe ser visto como una experiencia de participación y solidaridad, dónde nadie está por encima de nadie, y dónde ningún obrero debe prestarse para calumniar, acusar injustamente o espiar a los compañeros de trabajo ya que – según el prelado- éstas son acciones que encarnan el “terrorismo laboral” y crean un ambiente incómodo para ejercer el trabajo, que es una acción que debe servir para dignificar la vida de cada ser humano.

“El hombre está llamado a expresar el trabajo según la lógica que más le es propia, la lógica de las relaciones, es decir, ver siempre en el fin del trabajo el rostro del otro y la colaboración responsable con otras personas. Hay que aprender a trabajar con otros, dando todos lo mejor de sí mismos, sin envidias ni arribismo, sin egoísmo ni indiferencia, con honestidad y excelencia, sabiendo compartir y ayudándose mutuamente (…). Trabajamos con otros y junto a otros. Tenemos compañeros de trabajo. Por eso es importante sabernos escuchar, dialogar, colaborar unos con otros sin ambiciones ni juegos sucios, sin ponerle zancadillas a ningún compañero de trabajo, ni ser chismosos, no prestándose nunca a espiar o denunciar a nadie”, enfatizó Monseñor Báez.

También manifestó que es urgente que el Estado cree nuevas fuentes de trabajo, sobre todo para las nuevas generaciones, sin embargo expresó que todos los creyentes pueden contribuir a que quiénes están sin empleo o lo han perdido recientemente puedan experimentar la solidaridad de la comunidad.

“Obviamente que el Estado es el primero que debe preocuparse por crear nuevos puestos de trabajo digno y bien remunerado. Pero no solo el Estado puede hacer algo. Todos debemos ser solidarios con las personas que han perdido el trabajo o están buscando trabajo, tratando de ayudar caritativamente a las personas y familias que pasan necesidad. Finalmente es importante promover y fortalecer las asociaciones de trabajadores, haciendo que funcionen como sindicatos independientes, libres y críticos frente a los poderosos del capital o de la política, para velar por el derecho de la clase obrera pobre, sobre todo de los jóvenes”, concluyó su homilía Monseñor Báez, arrancando aplausos entre todos los presentes.

Monseñor Álvarez: ¡¿Cómo es posible que nuestra pobreza y los bajos salarios sean nuestra principal ventaja para competir económicamente con otros países?!

En iguales términos, pero desde el departamento de Matagalpa (interior de Nicaragua), se manifestó Monseñor Rolando Álvarez, quien insistió en que el principal problema de los nicaragüenses es la falta de acceso a un empleo formal bien remunerado, remarcando que dicha problemática no conoce edad, sexo o condición social.

“Sin duda, el principal problema que enfrentan las familias nicaragüenses es la falta de trabajo. Esta es una realidad que no conoce sexo, porque afecta a varones y mujeres; no conoce edad; porque afecta a jóvenes, adultos y personas de la tercera edad; y tampoco reconoce territorios porque afecta a gente que vive en las zonas rurales y a personas que viven en las ciudades”, enfatizó el obispo Álvarez Lagos.

Álvarez señaló además que las familias que caen en el desempleo buscan dos formas para salir de éste estado: el empleo informal y la migración forzada. Cuestionó también el hecho que el gobierno de Nicaragua a través de los medios de comunicación oficialistas proclame que existe un crecimiento económico sostenido del 4,5% durante el último decenio, pero que esta bonanza económica no llega de manera igualitaria a todas las capas de la sociedad.

“Los medios de comunicación repiten con frecuencia las cifras del crecimiento económico. Y tal parece que la macroeconomía sigue relativamente bien (…).Pero un desempleado, un subempleado, un trabajador migrante o un trabajador de la economía informal tiene derecho preguntarse: ¿Cuándo ese crecimiento económico me permitirá encontrar un trabajo digno? ¿Cuándo ese crecimiento económico me permitirá tener un salario decoroso? ¿Cuándo ese crecimiento económico me permitirá obtener los ingresos suficientes para enviar a mis hijos a la universidad o que tengan la oportunidad de una educación técnica?
¿Para qué me sirven esas estadísticas?”, indicó el prelado matagalpino, quien afirmó que es inconcebible que se muestre como incentivo para la inversión extranjera que Nicaragua posea los salarios más bajos de toda América Latina.

Monseñor Álvarez explicó que “algo no está bien” cuando las cifras oficiales que da el gobierno de Nicaragua reflejan un crecimiento económico, pero no se generan más empleos, ni se mejoran los salarios de la clase obrera, ni se mejora la matriz económica del país. Indicó también que el Estado no hace suficientes esfuerzos para invertir en una educación pública de calidad, lo que significa que, según sus palabras, se siga alimentando “un círculo vicioso que reproduce la pobreza, la desigualdad y el atraso”.

“Algo no funciona bien si tenemos años y años de crecimiento económico y no se genera empleo suficiente, ni salarios decorosos, ni se mejora la productividad de nuestra economía. Algo no funciona bien en la estrategia de desarrollo y en las políticas económicas actuales si es la pobreza y los bajos salarios nuestra principal ventaja para competir con otros países”, clamó desde el púlpito el obispo de Matagalpa.

Para finalizar su homilía, Monseñor Álvarez instó a los nicaragüenses a no sólo recuperar su participación en la vida política del país, sino también la economía, ya que éstas van íntimamente unidas.

“No solo estamos obligados a recuperar la política como la ciencia y el arte de promover el bien común. Estamos obligados a recuperar la economía, como ciencia para promover el bienestar de la gente. Política y economía van de la mano”, finalizó Monseñor Rolando Álvarez.

VISITA AD LÍMINA EN SEPTIEMBRE Y SITUACIÓN DE VENEZUELA

Por otro lado, y al salir de la Eucaristía por el día de San José Obrero, la corresponsalía de Religión Digital en Managua abordó de forma exclusiva al obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio José Báez Ortega, OCD. para preguntarle cómo se está preparando el Episcopado nicaragüense de cara a la visita ad límina apostolorum que realizarán al Papa Francisco en septiembre, así como el posicionamiento de la Iglesia de Nicaragua respecto a la crisis política de Venezuela, ya que los gobiernos de Managua y Caracas son aliados políticos y han tenido una fuerte relación desde el año 2007.

Sobre la visita al Santo Padre, el obispo Báez manifestó a RD que existen algunos signos de renovación en la Iglesia nicaragüense, pero manifestó que existen algunas reticencias en algunas estructuras eclesiásticas para adoptar un estilo pastoral más acorde al que propone el Papa Francisco. “Resistencias hay, y fuertes, y no sólo en la Iglesia de Nicaragua. En muchísimas Diócesis del mundo y el Papa Francisco lo sabe, pero el Espíritu del Señor es más fuerte que nuestras resistencias egoístas”, indicó.

“Ciertamente que hay esfuerzos (de renovación), hay mucho camino que hacer, pero en cada Diócesis se hacen esfuerzos permanentes por adecuarnos al Espíritu de Aparecida, por asumir el Espíritu de la Evangelii Gaudium. No es fácil. La conversión pastoral está experimentando muchas resistencias, muchas veces de parte de quienes deberían ser los primeros en comprometerse y llevar adelante un Espíritu, porque no se trata de hacer cosas. Yo siempre he dicho que Aparecida, la Evangelii Guadium que son como los puntos de referencia fundamental son un esprítu, un estilo, un modo de ser Iglesia y de colocarnos en la sociedad Creo que el camino es asumir el Espíritu de Jesús con renovado entusiasmo, saber que estamos continuando su obra. Comprometernos con lo que Él se comprometió. Trabajar como Él trabajó, con su espíritu y su estilo, y si es necesario, sufrir y morir por lo que Él murió”, señaló el obispo auxiliar de Managua.

Sobre el tema de la grave crisis institucional de Venezuela, Báez expresó que hay una gran preocupación en el seno de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) por ser un pueblo cercano a Nicaragua, y reveló que tanto el arzobispo de Managua Leopoldo Brenes como él mismo se han comunicado telefónicamente con obispos venezolanos para hacerles llegar su solidaridad y acompañamiento en éste momento convulso que atraviesa el pueblo venezolano.

Según el obispo, la Iglesia nicaragüense espera que la crisis venezolana se resuelva “sin violencia” pero democratizando de manera efectiva el país sudamericano, abriéndose de nuevo al respeto de los derechos humanos, las libertades y el crecimiento económico. “Los obispos de Nicaragua estamos esperando eso”, expresó.

“Ciertamente, los obispos de Nicaragua estamos preocupados por lo que está ocurriendo en la sociedad venezolana. No somos indiferentes y no vivimos de espaldas a ese grave problema, sobre todo porque toca a un pueblo tan cercano a nosotros. El señor cardenal Leopoldo Brenes se ha comunicado con el cardenal (Jorge) Urosa, arzobispo de Caracas presentándole su solidaridad y sus oraciones. Yo personalmente he hablado con el obispo carmelita de Trujillo, monseñor Oswaldo Azuaje también ofreciéndole mi solidaridad, mis oraciones, mi cercanía a este pueblo”, finalizò Monseñor Silvio Báez.

Comparte nuestras noticias..Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Share on Facebook0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.